Jugar es una parte importante de la vida de cualquier perro. No solo proporciona diversión, sino que también ayuda a mantenerse activo, estimula la mente y fortalece el vínculo entre el perro y su persona.
Pero no todos los juguetes son igual de seguros. Algunos objetos que utilizamos de forma espontánea para jugar pueden esconder riesgos que no siempre vemos a primera vista.
Por eso, elegir un juguete adecuado no debería depender únicamente de si a nuestro perro le gusta. También debemos pensar en su tamaño, sus materiales, su forma y, sobre todo, en su seguridad.
Jugar también es una forma de aprender
Los perros necesitan diferentes tipos de estímulos. Un juguete puede animarlos a correr, perseguir, buscar, morder o resolver pequeños retos.
Además, jugar juntos puede ser una forma sencilla de reforzar la relación entre perro y persona. Cada perro tiene sus propias preferencias. Algunos disfrutan especialmente de los juegos de lanzar y traer, mientras que otros prefieren morder, tirar o buscar.
Lo importante es encontrar juguetes que se adapten al perro y utilizarlos siempre de forma adecuada.
¿Por qué los palos pueden ser peligrosos para los perros?
Lanzar un palo para que el perro lo busque parece uno de los juegos más naturales del mundo. Muchos perros adoran correr detrás de ellos y morderlos.
Sin embargo, los palos pueden causar lesiones importantes.
La madera puede romperse o astillarse. Una astilla puede clavarse en la boca, la lengua, las encías o el paladar. En algunos casos, un fragmento puede llegar incluso a la garganta o ser tragado.
También existe riesgo de que el perro corra con el palo en la boca y se produzca una lesión al caer, frenar bruscamente o chocar contra otro objeto. Incluso un perro que lleva años jugando con palos puede sufrir un accidente en cualquier momento.
Por eso, que un perro esté acostumbrado a jugar con palos no significa que el juego sea completamente seguro.
¿Qué podemos utilizar en lugar de un palo?
La buena noticia es que no necesitamos renunciar a los juegos de lanzar, traer y perseguir.
Existen juguetes diseñados específicamente para perros que permiten mantener este tipo de juegos de una forma más controlada. Las pelotas, los juguetes de lanzamiento y los juguetes resistentes para tirar pueden ser buenas alternativas, siempre que sean adecuados para el tamaño y la forma de jugar de cada perro.
Para perros que disfrutan mordiendo, también existen juguetes fabricados con materiales especialmente pensados para este tipo de actividad.
Y para los perros que prefieren tirar y jugar con su persona, los juguetes de cuerda pueden ser una opción interesante.
No todos los materiales son iguales
A la hora de elegir un juguete, el material merece tanta atención como el diseño.
Un buen juguete para perros debería estar fabricado con materiales adecuados para animales y, en la medida de lo posible, libres de sustancias potencialmente perjudiciales.
También es importante evitar juguetes con partes que puedan desprenderse fácilmente, bordes muy duros o afilados y elementos pequeños que puedan ser tragados.
La textura también importa. Un juguete demasiado duro puede no ser adecuado para todos los perros, especialmente para aquellos que tienen una mordida muy intensa o determinadas necesidades dentales.
El tamaño también cuenta
Un juguete demasiado pequeño puede convertirse en un riesgo de asfixia o de ingestión.
Por eso, el tamaño del juguete debe adaptarse al perro. No es lo mismo elegir un juguete para un perro de tres kilos que para un perro grande con una mandíbula mucho más potente.
También hay que tener en cuenta la forma de jugar. Un juguete que funciona perfectamente para un perro tranquilo puede no ser la mejor opción para uno que destruye todo lo que encuentra en pocos minutos.
Incluso el juguete más resistente necesita supervisión
Ningún juguete es indestructible.
Con el tiempo pueden aparecer pequeñas roturas, costuras sueltas, partes desprendidas o cambios en el material. Por eso, conviene revisar los juguetes regularmente y retirar aquellos que ya no estén en buenas condiciones.
También es recomendable observar al perro mientras juega, especialmente cuando utiliza un juguete nuevo o cuando tiende a morder y destruir rápidamente sus juguetes.
La seguridad no depende únicamente del juguete. También depende de cómo y con qué frecuencia se utiliza.
Diversión y seguridad pueden ir de la mano
Jugar con nuestro perro no debería ser una elección entre diversión y seguridad. Con los juguetes adecuados podemos ofrecerle actividad, entretenimiento y momentos compartidos sin recurrir a objetos que pueden presentar riesgos innecesarios.
En Hola Mila nos gustan los accesorios para perros que combinan funcionalidad, diseño y un uso pensado para la vida cotidiana. Por eso también encontrarás juguetes como nuestros Trenzitos, elaborados artesanalmente con tejido de felpa, pensados para momentos de juego y diversión compartidos.
Como con cualquier juguete, recomendamos elegir el tamaño adecuado para cada perro, revisar el producto con regularidad y supervisar el juego.
Porque jugar debería ser exactamente eso: un momento bonito, divertido y seguro para compartir con nuestros perros.